viernes, 24 de junio de 2016

Cuando el amor sobrepasa las fronteras del fútbol

 El fútbol es el amor más largo y descabellado
de nuestras vidas.

- Jorge Eslava, Bien Jugado.

¿Cómo explicar el sentimiento por un equipo? ¿Qué es lo que el hincha siente o tiene en mente al priorizar su equipo, por sobre todas las cosas importantes en su vida? ¿Es acaso la locura, la respuesta a estas preguntas? Podría ser, pero va más allá de eso. 


Cuando uno le pregunta a un hincha, qué significa un equipo de fútbol, una de las primeras respuestas casi siempre es que significa la vida. Una forma de vivir. Alrededor de ese equipo de fútbol nace la forma de ver en otra perspectiva la vida. 
Ese equipo les da, probablemente, las mejores anécdotas de su vida. Ese equipo, literalmente, les cambia la vida.


Conversé con Freddy “El Cola” Escobar, que durante los años 90 fue un líder del Comando Sur, principal barra de Alianza Lima. Para él, ser hincha de Alianza es un sentimiento que no tiene definición. Una pasión indescriptible, que involucra no sólo a él, sino a todo su entorno familiar. Un claro ejemplo es su hijo, quién es hincha de Alianza, y que probablemente, aquel sentimiento de hincha se contagie de generación en generación. 
En el proceso de ser hincha, nacen nuevas amistades, nace una “nueva familia” con un solo sentimiento en mente: La pasión. Porque las personas, por más que tengan ideas, aficiones, etc que sean diferentes, hay algo que nunca cambia, y esa es la pasión. Y esa pasión es la que lleva a constituir una relación entre los amigos de la tribuna. Se empiezan a crear lazos entre personas que en un comienzo eran simples desconocidos y que con el tiempo se consolidan como una hermandad. 


Pero dentro de esa hermandad, la mayoría de veces se ve involucrada el lucro y la violencia. Es un conflicto de intereses para todos los que quieren llegar a los altos mandos de una barra. Es en ese momento donde hay esta ruptura de hermandad, y ya no es tan importante el amor hacia una camiseta, si no que primero se piensa en el beneficio personal. Como menciona Freddy, siempre habrá problemas entre ellos, pero a pesar de todo esto siempre estará primero Alianza. Hay una delgada línea entre el amor que un hincha le tiene a su equipo y el fanatismo que impera por defenderlo. Todo acto de violencia afecta siempre de forma negativa y le da una mala imagen a la barra de un equipo. Casos como el de Walter Oyarce y el de Paola Vargas nos hacen reflexionar que las barras representan el amor por los colores, pero a la vez manchan el sentimiento que dicen tener y se convierte en delincuencia. Esto hace que, por ejemplo, la familia que va a disfrutar del encuentro se aleje del club.


Según Manuel Arbocco, el origen de ser parte de una barra nace de los conflictos personales, familiares, socio afectivos y éticos morales. El hecho de no tener una familia constituida hace que los jóvenes desde muy temprana edad busquen refugio, estabilidad emocional. Es decir, aquel soporte que en el seno familiar nunca existió y que la tribuna les logra dar. “Misterio” ex barrista de Universitario, es una clara muestra de la inestabilidad emocional que primó en su conducta, pues fue abandonado por su padre cuando tenía tres años, luego de que su madre muriera. Sin control de padres, él creció a su modo, y en la búsqueda de esa familia que nunca tuvo, llega a ser el líder de una de las barras bravas más grandes del Perú: La Trinchera Norte.


¿Cómo es que este amor a Universitario - en el caso de Misterio -, que se convierte en una especie de locura, llega al punto de la muerte? Misterio es arrastrado por aquel fanatismo ciego que tiene por Universitario, y el entorno que compartía con sus “hermanos de tribuna”, como él los llamaba, que lo llevó a consumir drogas, “marcar territorio” invadiendo la propiedad privada. El odio hacia el rival, hasta el punto de llegar a matarlo. Y por último el conseguir un arma (con los recursos de la barra, y “propinas” de los propios dirigentes y jugadores) para su protección personal, pero que al final terminó quitándole la vida. A pesar de todos los actos y excesos cometidos por él, su ideología violenta, y su inacabable amor por Universitario, llegó a convertirse en el máximo referente de la Trinchera Norte. En un ícono, que expresaba que todos eran iguales, que todos tenían el mismo amor acérrimo hacia el equipo.


Uno de los factores que llegó a endiosar a Misterio, fue la prensa. La prensa, si bien lo pintaba como un delincuente, a la vez lo endiosaba, en cierta forma que se llegaba a sentir que él era como un símbolo, el más importante de la barra de Norte. Para el hincha, es un ejemplo de lealtad y amor a la camiseta, pero para la comunidad no era más que una viva representación de los problemas que existen en nuestro país. 


Por último, podemos decir que el amor al equipo no tiene límites. Pueden pasar años, jugadores hasta años sin campeonar, pero jamás pasaran las ganas de alentar a la camiseta de tus amores. El hincha es aquella persona que es capaz de dejarlo todo por ver a su equipo y lo más probable es que algunos, que no entiendan este sentimiento, lo traten de cambiar lo que sienten, pero el hincha podrá cambiar de casa, de novia, de familia, de religión, de dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar, y esa es la pasión.

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